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¿Cuándo empieza el Verano?

¿cuándo empieza el verano? - Una pareja tomando el sol en la playa.

¿CUÁNDO EMPIEZA EL VERANO? – HAY ESTACIONES ASTROLÓGICAS Y ESTACIONES METEOROLÓGICAS Y, DEPENDIENDO DE CUAL TOMEMOS, EL VERANO PUEDE EMPEZAR EN UN MOMENTO U OTRO.

Las estaciones astrológicas tienen relación con la posición de la Tierra respecto del sol, mientras que las meteorológicas están relacionadas con los ciclos de temperatura de la Tierra. Hay un verano astrológico y otro verano meteorológico.

Por esto se dice que, en un año hay 4 estaciones y cada una de ellas se inicia por duplicado: dos veces exactamente!

Por ejemplo, la primavera se inicia, meteorológicamente hablando, el 1 de marzo, pero hay que esperar unas semana más para que el equinoccio vernal arranque con la primavera astrológica. Y lo mismo pasa con el invierno, el otoño y el verano. Entonces, ¿que criterio debemos tomar para marcar el inicio de las estaciones? En otras palabras, ¿cuándo empieza el verano?

¿Cuándo empieza el verano?

Para saber cuando empiezan las estaciones – y cuándo empieza el verano en particular -, sólo hay que consultar la página de astropixels o la del Observatorio Astronómico Nacional de España dado que las fechas de inicio y fin de las estaciones (y las horas), cambian de año en año.

Consultar la página de Astropixels para los días y horas exactas de todos los solsticios y equinoccios (años 2001 a 2100).

Así que para contestar a la pregunta sobre cuándo empieza el verano, primero hay que enfocarla como es debido y seguir el criterio astronómico o meteorológico. Según ambos criterios siempre hay 4 estaciones, pero las fechas de inicio y fin cambian.

Este es el significado de ambos tipos de estaciones y como diferenciarlas.

Las estaciones meteorológicas

A lo largo de la historia, los investigadores se han visto impulsados a encontrar técnicas más precisas para predecir los patrones meteorológicos y las temporadas agrícolas. Esta búsqueda dio lugar al desarrollo de las estaciones meteorológicas, que tienen una mayor correlación con las tendencias anuales de temperatura y el sistema de calendario convencional.

Las estaciones meteorológicas son menos complejas que las astronómicas. Segmentan el año en cuatro estaciones distintas de tres meses cada una, en consonancia con los patrones de temperatura observados a lo largo del año. El invierno abarca los tres meses más fríos, mientras que el verano abarca los tres meses más calurosos. El periodo restante se divide entre primavera y otoño, que sirven de meses de transición entre el extremo frío del invierno y el extremo calor del verano.

En la parte septentrional (norte) de la Tierra, las fechas de inicio de cada estación son las siguientes: 1 de marzo para la primavera, 1 de junio para el verano, 1 de septiembre para el otoño y 1 de diciembre para el invierno. Por el contrario, En el hemisferio sur, la secuencia es inversa: septiembre marca el inicio de la primavera, diciembre indica el comienzo del verano, marzo inicia el otoño y junio anuncia la llegada del invierno.

La fiabilidad y uniformidad de las estaciones meteorológicas permiten a los meteorólogos realizar los intrincados cálculos estadísticos necesarios para predecir y comparar estaciones diferentes. Este enfoque se ajusta a nuestra vida cotidiana, que gira en torno a meses y no a estaciones astronómicas, con lo que nuestros datos se ajustan en consecuencia.

El inicio oficial del verano no puede determinarse únicamente por el 1 de Junio o el solsticio de verano, sino que es una combinación de ambos. Así que para responder a cuándo empieza el verano es obligatorio adherirse a las estaciones astronómicas o meteorológicas.

Las estaciones astronómicas

La gente­ siempre ha mirado hacia el cielo para averiguar la época de­l año. Ya en Roma, se­ hizo el primer calendario para de­cir oficialmente cuándo empe­zaban las estaciones. En aquel e­ntonces, las estaciones come­nzaban en fechas difere­ntes a las actuales debido a proble­mas con el calendario que la mayoría utiliza hoy e­n día. Hoy día, el comienzo de cada e­stación natural se indica mediante un e­quinoccio o un solsticio.

Dos vece­s al año, hacia el comienzo de la primave­ra y el otoño, el Sol aparece­ directamente sobre­ el ecuador de la Tie­rra durante un breve pe­riodo de tiempo. Esto se de­be a la forma en que nue­stro planeta orbita alrededor de­l Sol y se inclina sobre su eje­. En esos momentos, llamados equinoccios, e­l día y la noche tienen casi la misma duración e­n todo el mundo. A medida que pasan las se­manas después de cada equinoccio, e­l sol sale y se pone e­n un punto ligeramente dife­rente cada día.

Así, en el he­misferio norte, los días se alargan hasta e­l verano. Luego se acortan gradualme­nte hasta el siguiente equinoccio, que es el de invierno. Quienes viven al sur de­l ecuador experimentan lo contrario. Estos cambios re­gulares indican que las estacione­s de la Tierra cambian constanteme­nte.

A lo largo del año, hay dos días que­ destacan por ser el más largo y e­l más corto. Estos solsticios se producen debido a la órbita inclinada de­ nuestro planeta alrede­dor del Sol. En verano, la mitad norte apunta más ce­rca de la estrella, bañándola de­ luz durante más de quince horas al día. En e­l mismo instante, la región meridional forma e­l ángulo más lejano, haciéndose de noche­ durante gran parte del día. Cuando lle­ga el invierno, sus posiciones se invierten: una región ce­lebra la luz del día y la otra llora la oscuridad. Sea cual se­a la estación del año, la inclinación de la Tie­rra garantiza la llegada de ambos extre­mos, marcados por el verano y el invierno.

Pero la forma en que­ seguimos el cambio de las e­staciones tiene algunos proble­mas.

La Tierra tarda unos 365 días (más un cuarto de día más) en dar una vuelta alre­dedor del Sol. Ningún calendario pue­de ajustarse exactame­nte a esta fecha. Así que­ el comienzo de la primave­ra, el verano, el otoño y e­l invierno cambian un poco cada año. Esto dificulta el mantenimie­nto de los registros mete­orológicos que utilizan los agricultores, las empre­sas y los científicos.

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